| “Como
lo oímos así lo hemos visto en la
ciudad de Jehová de los ejércitos,
en la ciudad de nuestro Dios; la afirmará
Dios para siempre”. Salmo 48:8
Fue el 8 de enero de 1984 cuando
los pastores Mauricio y Elizabeth Guidini fundaron
la obra, luego de oír la voz de Dios para
levantar una iglesia que fuera adoradora y sanadora;
una ciudad de refugio y restauración desde
Hato Rey para todo Puerto Rico, y más allá…
Luego de dos años de ministración
en dos círculos de oración, el Señor
abrió las puertas para fundar la iglesia
en el Colegio de Agrónomos. Desde ese momento
comenzó la proclamación, la enseñanza,
la consejería y la restauración.
Por años estuvimos esperando el lugar que
el Señor nos había prometido para
edificar el santuario donde muchos escucharían
el latir del corazón del Señor.
El período de espera y preparación
fue arduo, sacrificado y esforzado. No obstante,
el 31 de marzo de 1996 nos mudamos a las facilidades
donde actualmente estamos localizados quedando
inauguradas en diciembre de 1999. En estos años,
con la unción del Señor, se han
salvado, transformado, liberado y sanado los quebrantados
de corazón.
Nuestra iglesia bendice a Puerto
Rico de diferentes maneras. A través del
Ministerio de Consejería, el Centro de
Consejería, los Seminarios de Auto-Estima
I, II y III y la Escuela de Consejería
I y II, miles han sido sanados y capacitados para
ayudar a otros. El Ministerio de Radio y Televisión
“Victoria en tu Crisis” ha sido una
experiencia gloriosa para todos en Puerto Rico.
Como parte del ministerio y formación de
vidas tenemos también el Seminario Teológico
“El Sendero de la Cruz”. En el año
2000 Dios proveyó para comenzar el Ministerio
del Hogar Albergue para Niños Maltratados
“Shekinah”, cumpliendo la visión
que Dios le dio a los fundadores de esta obra.
Tenemos un pueblo que oye los latidos del corazón
de Dios con un mensaje de restauración,
sanidad y amor de Dios, una ciudad para todos.
Somos una iglesia llamada por
Dios para levantar y restaurar a todos los afligidos,
angustiados, amargados y endeudados (deudas de
amor) 2 Sam. 22:2. Le garantizamos amarle y aceptarle,
no importando su pasado. A Dios damos la gloria
por esta manifestación de su dirección
y fidelidad. A cada miembro y simpatizante de
la iglesia, gracias por su apoyo y sostén.
Hoy, en nuevas dimensiones, conquistamos nuevos
territorios, avanzamos en fe y firmeza. ¡La
mano de Dios está sobre nosotros, por lo
cual hoy podemos decir: “nos acordamos de
tu misericordia en medio de tu templo”!
Somos una iglesia adoradora,
sanadora y restauradora. |